Contacto: Toyota Hilux 2016

En un evento que concentró a más de 200 periodistas de la región, Toyota presentó la nueva Hilux fabricada en Zárate. Primer contacto para comprobar que la confiabilidad y la robustez también se puede combinar con tecnología y confort.

En un evento que concentró a más de 200 periodistas de la región, Toyota presentó la nueva Hilux fabricada en Zárate. Primer contacto para comprobar que la confiabilidad y la robustez también se puede combinar con tecnología y confort. Fotos por Manu Fernández.

Durante todo el día de hoy los medios del país (y los más importantes de la región) se reunieron en Mendoza para conocer la octava generación de la Toyota Hilux producida en nuestro país. Se lanza en Argentina el próximo 25 de noviembre, con 12 versiones a la venta con 4 niveles de equipamiento diferentes. Cuenta con dos motores turbodiesel, uno 2.4 de 150cv para las entrada de gama y un 2.8 de 177cv para las variantes más equipadas. Si querés saber más, podés ingresar en la nota lanzamiento de aquí debajo.

Para comprobar los detalles de esta nueva generación, Toyota Argentina dispuso una serie de circuitos en Luján de Cuyo donde pudimos conducir la nueva chata argentina. El predio de tierras vírgenes, propiedad de Bodegas Norton, fue modificado y trazado con caminos específicos para este evento lanzamiento. Los tres diferentes circuitos proponían testear tres atributos: la seguridad de conducción (con un trazado de tierra, rápido y lleno de curvas), el confort de marcha (circulando por autopista a 110km/h) y el desempeño offroad (con un circuito especialmente diseñado para maltratar a más no poder a la nueva pick-up).

Habiendo participado de los tres, no hay dudas: la Hilux mejoró en todo lo que tenía que mejorar

El habitáculo tuvo importantes cambios. Todo es nuevo, desde las butacas hasta el torpedo, pasando por el volante, el equipo multimedia y hasta el equipamiento. En espacio no hubo cambios; mantiene la habitabilidad normal de la chata que es un tanto ajustada. Las butacas traseras nos resultaron más chicas en cuanto las observamos, pero consultando las medidas comprobamos que no hubo modificaciones. El torpedo toma muchos rasgos del Corolla, hasta incluyendo el reloj digital 90toso al centro. Algo que no nos gustó demasiado fue el diseño de la nueva pantalla multimedia. Así como ocurre con los Mercedes-Benz, Toyota optó por equipar las Hilux tope de gama con una pantalla tipo tablet que combina botones fijos con soporte táctil. Para las versiones de entrada, la pantalla se reemplaza por un stereo convencional que integra el mismo espacio grande de la pantalla completa. 

En cuanto a la seguridad en conducción, todas las versiones se ofrecen con 3 airbags y ESP de serie, siendo 7 el total para las variantes más equipadas. En el trazado se la nota menos rígida, con un recorrido de suspensión más largo y una absorción de irregularidades mucho más eficiente. También la notamos menos saltarina y con una inclinación de carrocería mucho menos pronunciada cuando se la exige. La dirección es más suave que la de la generación anterior. 

Saliendo de ese circuito e ingresando al de la autopista, la Hilux mejoró notablemente el confort de marcha. Las butacas fueron rediseñadas (ahora más mullidas y con mejor sujeción lateral baja) y la sonoridad del motor se redujo considerablemente. “No se nota que es Diesel”, se escuchó decir a algún periodista. Por el lado mecánico, ahora todas las transmisiones son de 6 marchas (tanto la manual como la automática) y la selectora de ambas fue mejorada. En el caso de la manual, ya no se parece a una extensa palanca de cambios de un 1114; mientras que en la automática, el modo de bloqueo de marchas fue reemplazado por una función que lo hace parecer a una selectora secuencial manual. Para ambas, la selectora de doble palanca desapareció dando lugar a una perilla de transferencia electrónica.

En este trazado pudimos conocer el sistema que estuvo en boca de todos los periodistas del evento: el iMT. Se trata de una función electrónica asociada a la caja manual que realiza una especie de “punta y taco” al pasar de marcha, ya sea subiendo o bajando de velocidad. Funciona manteniendo las RPM mientras se embraga, permitiendo evitar el descenso de revoluciones y favoreciendo una mayor tracción. A este sistema se le suma el clásico ECO y el nuevo PWR, dos tipos de seteos del acelerador que se disponen a mejorar el consumo o a favorecer la aceleración, respectivamente. 

El último circuito que visitamos fue el offroad. Sobre la ladera de una de las montañas más altas del predio, la gente de Toyota trazó un circuito casi único para probar la chata. Lo que predominaron fueron los pozos y baches, que permitían cada 10 metros poder “colgar” el eje o rueda que quisiéramos. Los generosos ángulos de despeje mejoran la versatilidad de la Hilux en espacios reducidos, haciendo casi imposible que la chata toque el bajo chasis con el piso.

Las mecánicas son nuevas. Tanto las motorizaciones nafteras como las turbodiésel fueron reemplazadas por dos turbodiésel, una 2.4 de 150cv y una 2.8 de 177cv. De las 20 unidades de flota que pudimos conocer, tan solo una contaba con el motor 2.4 de entrada de gama y no tuvimos oportunidad de conocerla. En el caso del 2.8, el torque se hace presente desde muy bajo régimen garantizando tracción con sólo sacar el pie izquierdo del embrague. 

Como conclusión, la Hilux llega a su octava generación basando su estrategia de ventas en robustez, calidad y durabilidad. A esto hoy se le suma la tecnología que faltaba y el confort de marcha que se le criticaba. Mal que le pese al resto de las marcas, hoy la Toyota Hilux es la combinación perfecta de trabajo y placer

Toyota lo hizo de nuevo.