Guía Nacional del Tester Argentino: “Primeros kilómetros”

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Cualquiera puede manejar un auto. No todos lo pueden realizar de la forma correcta. Y muy pocos tienen la posibilidad de estar en diferentes autos casi todas las semanas. En esta tercera entrega de la Guía Nacional del Tester Argentino, los primeros kilómetros arriba del auto.

Después del éxito de la primera (ver nota) y segunda (ver nota) entrega de la Guía Nacional del Tester Argentino, Info Sobre Ruedas te sigue contando las experiencias arriba de los autos de test.

Los vehículos probados son más que variados. Dependemos de lo que se ofrezca en el mercado para hoy probar un Chrysler 300C y mañana un Renault Logan. El Chrysler se maneja solo, el Logan sólo se maneja. Son dos conceptos diferentes que hacen entender la esencia del auto. Pero como acá no estamos para hablar de poesía automoteril, vamos a lo nuestro.

Encontrarle el punto. Eso.

El freno “esponjoso“, el embrague “corto“, la caja “imprecisa” y “dónde corno está el blutú” son las primeras frases hechas que se nos vienen a la cabeza durante los primeros kilómetros. Uno quiere salir del punto de entrega con el auto completamente configurado: el celular conectado al auto, el pendrive con cumbia del recuerdo enchufado al stereo, el aire acondicionado en -15°C y la posición de manejo regulada en exactas métricas.

Nada de eso pasa.

Conectar el Bluetooth es una tarea más complicada que descubrir cuantas costuras tiene el tapizado de cuero. El pendrive te lo olvidaste en la oficina y te tenés que conformar con ir escuchando chamamé. El aire acondicionado no alcanza a enfriar porque el auto estuvo toda la mañana/mediodía/tarde al sol. Y la posición de manejo cómoda la encontramos apenas un día antes de devolver el auto.

Es así como emprendés los primeros kilómetros, llegás a tu casa a la noche y tu mujer/pareja/novia/roommate te dice: “Che, ya que hoy retiraste este auto, ¿no me podrías alcanzar hasta lo de ‘la Sheila’ que le tengo que dejar unas cositas?”

“¿Tengo cara de remisero? Puedo tener 50 años, 7 pibes y algo de panza, pero ¿no podías ir antes? Juuuuusto tengo un auto que consume 200 litros cada tres cuadras y me pedís que te ‘alcance’ desde San Martín hasta la Rotonda de Alpargatas?”

Ese es uno de los principales problemas a los que nos enfrentamos. El trabajo de tester no es ir y venir con el auto, consumiendo combustible y realizando kilómetros a lo pavote. Hay que establecer trazados, realizar tests de consumo, dosificar el acelerador en relación al uso que le demos y lo más importante: saber que estamos manejando “el auto de otro” y lo tenemos que tratar como nuestro. Hay que considerarlo como un trabajo privilegiado.

Un trabajo que requiere realizar producciones de fotos, videos y contenidos armados de un día para el otro. Pero claro, esa será otra entrega de la Guía Nacional del Tester Argentino.