Review Express: Volkswagen Amarok V6 TDI 3.0 4Motion

Review Express: Volkswagen Amarok V6 TDI 3.0 4Motion

Durante su lanzamiento oficial en Argentina, entramos en contacto con la nueva Volkswagen Amarok V6 de 224cv. Primeras impresiones.

Pocas veces se tiene acceso a lugares prácticamente restringidos. Uno de ellos y a apenas pocos minutos de la Ciudad de Buenos Aires es Campo de Mayo.

Se trata de una de las guarniciones militares más importantes del país, que se enmarca en un predio compartido entre el partido de Tigre y el de San Miguel y es tristemente recordado por ser uno de los centros clandestinos de detención de la última dictadura militar.

En el sector de aviación de Campo de Mayo (donde se operan aviones Hércules, helicópteros y más maquinaria militar), Volkswagen Argentina realizó -finalmente- el lanzamiento oficial de la Amarok V6. Y es que la chata más potente del mercado ya fue presentada a la prensa en múltiples ocasiones: se mostró en el lanzamiento del restyling de la Amarok (ver contacto), se la presentó al público en las acciones de verano en Cariló (ver cobertura) y hasta se realizó un pequeño evento en San Isidro para anunciar el inicio de la preventa y mostrar las primeras dos unidades nacionales (ver preventa).

La motorización V6 llega a la Argentina para posicionarse por encima de la gama actual, y no para reemplazar al 2.0 involucrado en el escándalo Dieselgate como si pasó en Europa. Con el motor se incorporan dos versiones nuevas, con detalles de equipamiento particulares de cada una y con precios desde los 981.300 pesos (ver lanzamiento).

El evento incluyó un extenso test drive de la nueva motorización, que se dividió en on-road y off-road. A continuación, los detalles de cada experiencia de manejo.


On-road

Estas pruebas contemplaban aceleraciones, slalom, frenadas en banquina y hasta maniobras de esquive con el piso mojado en una pista de aterrizaje de más de 1.700 metros de largo. Fueron exactamente las mismas condiciones reproducidas en El Calafate, pero con más recorrido y más castigo para las chatas.

Lo primero que notamos al subirnos a la Volkswagen Amarok V6 es la baja rumorosidad del motor. Si bien al levantar el capot el motor genera presencia, cuando circulamos pareciera ni existir. En relación a las Amarok europeas, las argentinas tienen un tratamiento acústico un poco menor, dejando pasar un poco más el sonido del tres-litros hacia el interior. Nuestro petrolhead interior no se queja de eso.

Y ahí es donde la magia sucede. Los 550Nm de torque hacen que una aceleración repentina te logre pegar al asiento para llegar a los 193km/h de velocidad máxima y hacer el “0 a 100” en apenas 7,9 segundos. Prestaciones impensadas para una pick-up de semejante porte.

Pero lo interesante de este motor no es su potencia anunciada ni los valores rígidos prestacionales, sino la función OverBoost que equipa. Se trata de un sistema por el cual se produce una sobrepresión de alimentación que supera los valores de máximas prestaciones durante un determinado espacio de tiempo, generando un mayor par motor disponible. Esta función se encuentra disponible entre los 50 y 120km/h, entregando 20 caballos extras durante un período de 10 segundos o hasta los 140 km/h.

Sí, como estás pensado ahora: la Amarok V6, temporalmente, llega a entregar 242 caballos. Si se pudiera configurar con una caja manual, haríamos desastres.

Para que eso justamente no pase, las dos versiones V6 equipan frenos a disco en las cuatro ruedas, los cuales responden espectacularmente bien, generando que la chata se clave de 100 a 0km/h en menos de 40 metros. Es una de las pocas pick-ups que puede acelerar, frenar y doblar sin flaquear en ninguna de las tres ocasiones. Si ya el comportamiento dinámico de la Amarok convencional es ejemplar, imagínense en este desarrollo específico.


Off-road

Algunas semanas les tomó al personal de Volkswagen Argentina armar el recorrido off-road para probar la Amarok V6. Y es que, dentro de Campo de Mayo, no había ningún camino lo suficientemente complicado (y seguro) para que puedan circular las chatas. Es por eso que, con maquinaria vial y a campo traviesa, el camino se fue haciendo al andar y desmalezando todo tipo de árbol autóctono que se cruzara.

Caminos de tierra, barro, trepadas, cruce de ejes, inclinaciones, pendientes y slaloms en terreno resbaladizo fueron abundantes en un recorrido que duró más de una hora. Y allí apareció la primera diferencia importante con la Amarok 2.0: el tremendo torque a bajas revoluciones hace que apenas tengamos que acelerar a la chata a no más de 1500RPM para que entregue toda la fuerza.

Los neumáticos pensados sólo para asfalto no ayudan a mejorar la tracción, pero el que adquiera una V6 y este dispuesto a cambiarle las cubiertas sin dudas va a tener un vehículo apto para -por lo menos- pasar por terrenos bastante complicados sin mucho esfuerzo. Lo único que se sumará a esta limitación de patas será la falta de una reductora (compensada por el famoso Modo Off-road y una infinidad de asistencias electrónicas) y un despeje un tanto bajo, que hace tocar el bajo chasis cuando la huella es muy profunda.


Por lo acotada de la experiencia de manejo, no fue posible medir consumos. Pero no va a faltar oportunidad: en pocas semanas más estaremos #automooveando con una Amarok V6 durante una semana.

A continuación, la completa galería de imágenes del evento.