Test: Dodge Journey SXT 2.4 MY2017

Es una de las mejores opciones familiares del mercado. Combina las aptitudes de un SUV con la estética de un crossover. Pero su motor siembra más dudas que certezas. Probamos la Dodge Journey SXT.

 

Un auto se desarrolla no sólo para que sea un éxito. Ese estadío es quizás el último que se espera. Existen vehículos que fueron pensados para mantener puestos laborales, otros para generar impacto, otros para estrenar imagen de marca y muchos otros simplemente para perdurar en el tiempo.

En esta última se podría catalogar al Dodge Journey. Se trata de un vehículo mediano que data del año 2009, desarrollado sobre la plataforma del Dodge Avenger estadounidense (reemplazante natural del Dodge Stratus y conocido también como Chrysler Sebring) y pensado como su variante familiar.

Desde ese momento hasta aquí no tuvo modificaciones importantes. En el 2011 introdujo un nuevo tablero y pequeños nuevos detalles en el exterior, quedando prácticamente sin reestilizaciones profundas en toda su historia.

Para conocer cómo está llegando a su fin de vida uno de los modelos más exitosos de Dodge, lo probamos durante una semana y estas son nuestras impresiones.

A PRIMERA VISTA

El Journey sigue siendo un Journey. Desde su presentación mundial en 2009 pasó por algunas actualizaciones muy, muy, MUY acotadas.

El frontal sigue siendo igual, con ópticas rasgadas hacia los laterales, un voladizo delantero bastante pronunciado y la clásica parrilla de Dodge en forma de cruz. En la única actualización que tuvo en sus nueve años de producción se retocó el paragolpes y se le añadió una defensa en plástico negro.

En otros mercados se ofrece una variante con estética más aventurera denominada Crossroad, que agrega ópticas oscurecidas, otro paragolpes, llantas en negro y molduras laterales. Al igual que la versión R/T, no se ofrecerá en el mercado local.

Esta versión, que es la única que se comercializará a partir de ahora, llega con llantas de 17 pulgadas, molduras en color carrocería y su clásico estilo que combina la estética de un familiar con la altura de un SUV. Tiene una distancia entre ejes de 2,890 milímetros, llegando un largo de 4,887 milímetros, un alto de 1,692 milímetros y un ancho de 1,834 milímetros.

Tal como sucedió en toda la estética, en el sector trasero los cambios nunca aparecieron. Apenas se actualizó el layout interno de los faros traseros y el paragolpes agregó una pequeña bagueta negra, en sintonía con la delantera.

INTERIOR

Uno de los avances que sí fue necesario a lo largo de todos estos años fue una actualización del interior. Con tanto tiempo encima, el torpedo original había quedado obsoleto, con un instrumental bastante triste y líneas cuadradas que no lo hacían para nada atractivo.

Por suerte, los muchachos de FCA lo pensaron bien y desarrollaron un torpedo muy agraciado, incorporando un nuevo instrumental, nuevo volante, un nuevo torpedo y una impresionante pantalla multimedia central desde donde se comanda prácticamente todo.

Mediante este sistema UConnect de 8,4 pulgadas tenemos la posibilidad de ingresar al navegador integrado, a los sistemas de reproducción (conexión USB, auxiliar y Bluetooth), a la computadora  de abordo, a los controles de climatización de los asientos delanteros, al climatizador trizona y a diferentes configuraciones de parámetros del vehículo. Como si todo esto no fuera suficiente, adicionalmente -en la segunda fila de asientos, colgada del techo- se ubica una segunda pantalla de 9 pulgadas pensada para el entretenimiento de los pasajeros traseros. Cuenta con soporte multimedia único (se puede reproducir el contenido independientemente de lo que pase en la pantalla de adelante) y su posición está exactamente por delante de los comandos individuales de climatización de la segunda y tercera fila de asientos.

Pero volviendo hacia la parte delantera, debajo de la pantalla central encontramos los comandos de las balizas y del aire acondicionado, para más abajo tener las conexiones de los dispositivos auxiliares de reproducción de contenido multimedia, una toma de 12 voltios y 2 posavasos.

En el puesto de conducción, el instrumental se divide en dos cuadrantes circulares. En el lado izquierdo se emplazan el tacómetro y el indicador de temperatura, mientras que en el lado derecho se ubican el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. En el centro de ellos tenemos la computadora de abordo, que es bastante completa pero un tanto tediosa de comandar. Nos informa la temperatura del líquido refrigerante, la cantidad de horas motor, la temperatura de la transmisión, la temperatura del aceite, la presión de los neumáticos y las condiciones de los viajes que realizamos. Además, nos muestra la velocidad en formato digital, un gráfico de ahorro de combustible, el consumo instantáneo y la autonomía.

Pero si hay algo en lo que se destaca realmente la Journey es en la versatilidad de su interior. Con múltiples espacios portaobjetos, una enorme gaveta en el espacio entre los asientos delanteros y una tercera fila de asientos que se rebate completamente para dejar el baúl de 540 litros completamente libre y con su piso plano, este modelo de Dodge es uno de los autos ideales para la familia. Si decidimos desplegar las dos butacas traseras el baúl se achica hasta los 145 litros, pero si plegamos todos los asientos este se extiende hasta pasar los 1.460 litros.

El acceso a la tercera fila se realiza desde las butacas traseras, plegando ya sea el asiento izquierdo (1/3) o el asiento derecho (2/3). Cualquiera de los dos tiene, además, la particularidad de poder regularse longitudinalmente y la versatilidad de ofrecer un elevador de asiento para los niños de edad más avanzada, que ya no necesitan silla infantil. Hasta aquí, la única diferencia del MY2017 con el anterior es que ahora el tapizado de cuero viene de serie.

Así como las plazas traseras cuentan con sus espacios portaobjetos en el piso, sus salidas independientes de aire, sus ampollas de iluminación y hasta su propia pantalla de reproducción de contenidos multimedia, la tercera fila asientos cuenta con su espacio posavasos y sus salidas de aire acondicionado. Cuando están desplegadas, el baúl limitado tiene un contrapiso para guardar diferentes objetos pequeños. De seríe allí se ubican todos los accesorios multimedia: auriculares, control remoto y cables de conexión. Si esto fuera poco, sobre el lado izquierdo aparece una toma de 12 voltios adicional y una linterna portátil.

En contrapartida, la rueda de auxilio es de uso temporal y está pésimamente mal ubicada: en el exterior, sujetada del chasis.

COMPORTAMIENTO

El Dodge Journey llega a la Argentina con un único motor naftero 2.4 16 válvulas de 173cv asociado a una caja automática de seis marchas con modo manual y tracción delantera.

La única versión que trajo un motor más potente fue la R/T, que se ofrecía con el Pentastar 3.6 V6 y contaba con tracción integral, ya discontinuada por su elevado precio.

En cuanto a sensaciones de manejo, lo peor que tiene la Journey es su motor. Para sus casi 2.000 kilos de peso, este motor termina quedando chico, sobre todo porque es un desarrollo antiguo y la entrega de potencia y torque no es su fuerte. Conocido como World Gasoline Engine, el motor fue desarrollado dentro de una estrategia global entre Chrysler, Mitsubishi y Hyundai, compartiendo componentes entre las marcas y formando parte de varios modelos de Chrysler, Jeep y Dodge: Journey, Compass, Patriot, Sebring, 200, Avenger, Caliber, etc.

Es un motor para nada despierto que tampoco se siente muy cómodo con la caja automática de 6 marchas. Si bien funciona de manera correcta, la entrega de torque casi ni existe y su rumorosidad se hace presente en el habitáculo como tía molesta un domingo a las tres de la tarde.

Y es que tampoco es prestacional, ya que acelera de 0 a 100km/h en más de 13 segundos y alcanza una velocidad máxima de 180km/h. Pero el eje de la antiprestacionalidad (chequeate el término) es su consumo, transitando en zona urbana unos 6 kilómetros con cada litro de combustible y llegando a rozar los 9.5km/l en ruta.

La Journey se recupera un poco de su bajo puntaje en mecánica al analizar su comportamiento dinámico. Si bien tiende a subvirar bastante en curvas pronunciadas, se comporta como un familiar nato: se la siente bien aplomada, confortable y -fuera del ruido del motor- se siente bien insonorizada, sin filtrar vientos indeseados hacia el interior y sin encontrar grillos molestos. El conjunto de suspensiones está excelentemente bien equilibrado para su uso en ciudad y absorbe casi a la perfección las irregularidades de cualquier terreno, basada en una correcta puesta a punto gracias al ezquema multibrazo trasero.

CONCLUSIONES

FCA Automobiles Argentina comercializa la Dodge Journey SXT a un precio de 47.000 dólares. Al cambio actual, cotiza a $752.000 con una garantía bastante limitada de 2 años o 50.000 kilómetros.

Hasta este momento, es la única versión comercializada. Según la marca, también comercializan la variante R/T, pero en muy acotadas unidades y a un precio cercano a los 60.000 dólares. Para la Asociación de Concesionarios Automotores de la República Argentina (ACARA), esta versión se discontinuó el año pasado y no figura en la lista oficial de precios.

¿Es cara? Para nada. Para lo que trae, su versatilidad, su nivel de equipamiento y su calidad general, está en un precio muy atractivo. Es uno de los mejores productos familiares del mercado, que dista de ser el mejor por su única contra: el motor.

Y no tendremos novedades en ese ámbito. La Dodge Journey tiene los días contados. Sobre todo en nuestro mercado, ya que es la encargada de mantener la estructura de una marca entera al ser el único Dodge comercializado en Argentina.

Si tenés la posibilidad de acceder a una Journey, comprala. Vas a gastar nafta, sí claro. Pero tu familia la va a disfrutar a pleno.