Test: Renault Sandero II Privilége Pack 1.6 16v

Buscando volver a insertarse en el mercado local después de meses sin presencia, el Renault Sandero se renovó por completo alinéandose a la estética del Logan II. Qué mantiene, qué cambia, en qué mejora y en qué empeora, en este test de Info Sobre Ruedas.

Buscando volver a insertarse en el mercado local después de meses sin presencia, el Renault Sandero se renovó por completo alinéandose a la estética del Logan II. Qué mantiene, qué cambia, en qué mejora y en qué empeora, en este test de Info Sobre Ruedas.

FOTOS POR MANU FERNANDEZ

El Sandero siempre fue un vehículo cuestionado. Con la fama de "auto barato" que generó la generación previa del Logan, el Sandero no tuvo más opción que ofrecer un combo mucho más interesante que el sedán para lograr destacarse en un segmento con una competencia increíble. Separandose del tricuerpo en cuanto a diseño, logró la reputación que se esperaba, sobre todo mediante su versión aventurera Stepway que escaló rapidamente hasta los primeros puestos en los rankings de ventas.

Pero, así como la nueva generación del Logan logró reividicarse a si mismo, el Sandero va por el mismo camino: Renault tomó conciencia de que para ofrecer un mejor producto debían mejorar la estética y el equipamiento. Para comprobar sus mejoras lo testeamos durante una semana y sacamos conclusiones.

A PRIMERA VISTA

El cambio más rotundo se da en el exterior del Sandero. "Ahora sí es lindo", se escucha como comentario recurrente de quienes preguntan por el auto. Las líneas son más dinámicas, la estética tiene claros detalles Renault y el cambio en relación a la generación anterior es completo.

La trompa ahora tiene la identidad de la marca a nivel global, con el rombo enorme en el centro de la parrilla y ópticas apaisadas. La versión Privilège Pack testeada (la más equipada) tiene detalles en cromado y luces antiniebla de serie. En el caso del Logan, los cromados de las luces antiniebla dispersaban la iluminación hacia arriba. En el Sandero, el cromado es levemente menor evitando este molesto efecto.

El lateral ahora es más fluido, quedando apenas las ventanillas de la generación previa. La línea de las puertas, los guardabarros y las llantas fueron replanteadas, estas últimas en medida de 15 pulgadas para todas las versiones (algunas con tazas, otras con aleación).

La cola es de lo más lindo que tiene el nuevo Sandero. Las ópticas lo asemejan a modelos más modernos de la competencia, con una tendencia a querer ingresar hacia el portón del baúl. Dos contras típicas de los modelos de la región: ausencia de luz antiniebla trasera y de botón de apertura (en este caso, se abre desde el interior o desde afuera colocando la llave en el tambor). Sensor de estacionamiento, presente en el paragolpes trasero.

INTERIOR

Si los cambios de afuera fueron muchos, los de adentro fueron todos. Tablero, instrumental, tapizados y consola central fueron rediseñados, ahora con líneas más musculosas y modernas. El revestimiento interno de la puerta es similar al anterior, alojando allí los comandos de los levantavidrios delanteros (los traseros están pesimamente mal ubicados en la consola central).

El instrumental ahora tiene tres grandes cuadrantes, donde se reproduce el tacómetro, el velocímetro y el indicador de nivel de combustible, este último compartiendo espacio digital con la computadora de abordo, básica pero clara. No se incluye indicador de temperatura del motor.

Los avances más importantes del Sandero llegan de la mano del equipamiento, que ahora agrega control de velocidad crucero con limitador, climatizador automático, sensor de estacionamiento trasero y tapizado de cuero para la versión Privilège Plus.

El control de velocidad crucero se activa desde la consola central y se comanda desde los botones al volante; el climatizador automático es algo impreciso pero funciona de manera correcta; el sensor de estacionamiento trasero es sonoro y el tapizado de cuero deja mucho que desear: es una cuerina ecológica de dudosa calidad al tacto que nos recuerda a las fundas utilizadas en los taxis porteños. 

En la consola también se ubica el sistema MediaNav. Se trata de la pantalla táctil multimedia de Renault que equipa a la gama media-baja del rombo (Sandero/Logan/Duster). Incluye navegador integrado, sistema de conexión Bluetooth y USB y una guía de eco-conducción que monitorea nuestro conducir para mejorar las emisiones y consumos. Este sistema también tiene control de audio al volante, detrás del aro (palanquita que también tiene detalles de terminación muy malos).

Los materiales y terminaciones son las utilizadas en la media del segmento. No esperemos plásticos blandos ni terminaciones amigables. Por lo menos, el Sandero tiene algunos detalles en plástico brillante y contraste de tonos, aunque lo primero que contrasta con el auto al ingresar es nuestro olfato. El fuerte olor a plástico y pegamento en el interior hace que la experiencia no sea buena.

La posición de manejo es alta. El asiento permite la regulación el altura (al igual que el volante, sin profundidad) pero así y todo conduciremos de forma erguida. Obviamente, todas las regulaciones son manuales.

Detalles a mejorar del interior podemos encontrar varios. La ubicación de algunos comandos es mejorable (sobre todo los posicionados en la consola central), el habitáculo tiene pocos espacios portaobjetos, los difusores de aire laterales tienen una calidad bastante pobre y el tablero no tiene reóstato configurable.

Lo que destacábamos como muy bueno en el Logan no lo podemos mencionar en el Sandero: la habitabilidad. La variante bicuerpo se achicó bastante en relación a la generación previa. El espacio lateral lo sigue manteniendo siendo el hatchback de segmento B con mejor espacio a lo ancho, pero las plazas traseras sufrieron una reducción de espacio para las piernas considerable con el nuevo modelo. Los pasajeros traseros contarán con tres apoyacabezas pero sólo con dos cinturones inerciales de tres puntos; el central es abdominal fijo. Este faltante de seguridad se une a la decisión de Renault Argentina de ofrecer sólo doble airbag y ABS con EBD de serie en todas las versiones.

El baúl es uno de los argumentos de venta del Logan, pero en el Sandero se reduce a 320 litros. No es una medida chica, pero tampoco es una exageración de espacio. Es correcto. La rueda de auxilio está ubicada en el piso y es homogénea, pero de chapa.

COMPORTAMIENTO

El Sandero se ofrece con dos motorizaciones. La más promocionada por Renault Argentina es la que manejamos en este test: naftera K4M 1.6 16v de 105cv con caja manual de 5 velocidades y tracción delantera.

Es uno de los motores más confiables del mercado. Es un conjunto motriz noble y constante, sin grandes aspiraciones a ser un dios de las prestaciones pero cumpliendo con creces su labor. Las reacciones a bajas RPM no son su fuerte, mientras que a altas velocidades se vuelve muy ruidoso. Está configurado principalmente para su uso en ciudad, por lo que las marchas están relacionadas de manera corta (la selectora es algo aspera e imprecisa) priorizando las salidas y reacciones. El consumo nos dio 12km/L de promedio. Su tanque de combustible es de 50 litros.

Circulando en 5ta a 120km/h, el Sandero viaja enroscado a 3600RPM, delatando su inconformidad en los viajes largos. Si lo conducimos en ciudad, vamos a tener la contra de la dirección algo pesada y poco precisa. Todo esto tiene único resultado: la durabilidad de las piezas mecánicas y la confiabilidad del modelo. Esos son los pilares con los que el Sandero se comercializó hasta ahora en el país. En ese ámbito, el consumo se mantuvo en 13,7km/L.

El comportamiento dinámico es típico para el tipo de vehículo. Es sensible a los vientos laterales, tiende al rolido excesivo y genera un subviraje amplio al exigirlo de más. Es la típica dinámica de un auto configurado para la ciudad. Simple y claro.

Se inclina bastante. Pero, por suerte, no penaliza la seguridad ni la estabilidad.

Se inclina bastante. Pero, por suerte, no penaliza la seguridad ni la estabilidad.

CONCLUSIONES

El Renault Sandero Privilège Pack se comercializa a $205.700 con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros, como ya nos tiene acostumbrados el rombo. Es un valor racional para un vehículo que se renovó por completo y logró mantener su reputación inclusive casi sin tener unidades en stock debido a la imposibilidad de importar unidades de Brasil.

Dentro de poco se solucionará el tema: Renault Argentina se encargará de ensamblar los Logan, Sandero y Sandero Stepway en Santa Isabel, junto con el Fluence, la Kangoo, el Clio Mio y las pick-ups de Nissan, Mercedes-Benz y la propia Renault.

En cuanto al Sandero actual, no es un auto ideal para viajes largos ni tampoco brilla por sus prestaciones demenciales. Pero es confiable, cómodo e ideal para recorridos de media distancia.

Lo Mejor    

  • Estética
  • Equipamiento de serie
  • Precio
  • Garantía
  • Mejoras
  • Mecánica Confiable

Lo Peor

  • Calidad de Materiales
  • Terminaciones
  • Rueda de auxilio de chapa
  • Olor a Plástico
  • Faltantes de Seguridad
  • Desempeño Dinámico