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Test: Toyota Yaris S 1.5 CVT
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Hasta hace pocos años, el vehículo más accesible de Toyota en Argentina era el Corolla. Como líder en ventas mundiales, peleando cada año frente al Volkswagen Golf, el sedán de segmento C basaba su éxito en la historia y su confiabilidad.

Pero Toyota sabía que se estaba quedando corto en oferta, y decidió desarrollar un vehículo más pequeño, de segmento B, para pelear en un portfolio de productos donde no había tenido presencia hasta ese momento.

¿Estamos hablando del Etios? No, hablamos del Yaris. Pese a no haberlo conocido desde antes, el Yaris es un modelo con muchos años en el globo. En Europa ya va por su tercera generación, habiendo salido a la venta en 1999 y logrando el galardón de Coche del Año en el 2000. Con tres carrocerías diferentes (hatch tres puertas, hatch cinco puertas y sedán, conocido como Vios), supo ser un éxito en ventas en el viejo continente, sembrando las ganas a Toyota de comercializarlo en el resto del mundo.

Ese éxito también se trasladó a oriente, produciéndose en Tailandia para varios mercados emergentes, pero con otra concepción: un vehículo más lowcost. Desde allí nos llega a nosotros la última generación, que a la Argentina arriba en una única versión con motor 1.5 y caja automática CVT. La probamos durante una semana.

A PRIMERA VISTA

Vamos a ser sinceros. Los Toyota nunca fueron lindos. Si bien existen excepciones y últimamente los diseñadores le están poniendo un poco más de ganas a sus trazos (basta ver a la nueva CH-R), la gama “accesible” de la marca nipona no se destaca por tener dignos representantes de tendencias y modernidad.

En el caso del Yaris, las líneas están un poco más cuidadas y, pese a ser la alternativa oriental del modelo europeo, su concepción es bastante fiel a las premisas del viejo continente.

En el frontal se destacan sus luces horizontales monoparábola, que se unen al paragolpes mediante un trapecio en color gris oscuro que le da un toque de agresividad. Las luces antiniebla delanteras no existen: son las luces diurnas (en iluminación LED) que se apagan cuando encendemos las luces reglamentarias.

El lateral es bastante clásico. Las llantas de 15 pulgadas son las mismas que están presentes en las versiones más equipadas del Etios, las molduras son color carrocería y se destaca el pilar C terminado en negro brillante.

En cuanto a la cola, es el rasgo más impersonal del modelo. Los faros son simples (pese a tener una pequeña cuña lateral, los indicadores son muy básicos), la luneta tiene una leve caída hacia el centro y el único detalle destacado es la moldura cromada sobre el portapatentes. Pese a no tener otras versiones, el emblema “S” (que diferencia esta variante de otras comercializadas en Tailandia) se ubica sobre el lado derecho, mientras que las luces antiniebla traseras se ubican en el sector bajo del paragolpes.

INTERIOR

Si los diseños de Toyota no sorprenden por un exterior moderno, los interiores tampoco se lucen demasiado. Si tomamos en cuenta el Etios, la combinación externa/interna no es para nada favorable, pero recupera puntaje en el comportamiento dinámico y la mecánica.

En el caso del Yaris, la propuesta interior es levemente mejor, pero tan sólo en cuanto a diseño. El torpedo tiene líneas más agraciadas, con un instrumental ubicado en el lugar correcto (frente al conductor y no en el centro) y terminaciones aceptables para el segmento donde compite (incluyendo una imitación de costura de cuero que queda muy bien a la vista). La calidad de plásticos no es la mejor, siendo bastante ásperos y no invitando a tocarlos para sentir una sensación confortable: son duros en su totalidad.

El instrumental está conformado por tres cuadrantes circulares, donde se visualiza el tacómetro, el velocímetro y el indicador de nivel de combustible. En el centro de ubica la limitada computadora de abordo, que se acciona y configura con un botón incluído en el mismo instrumental (no se comanda desde el volante) y tan sólo cuenta con pocas funciones: consumo promedio, instantáneo, autonomía y ya. El indicador de temperatura te lo debo. Tiene sólo una luz que indica cuando está frío o caliente.

En el volante se integran sólo los comandos de audio, permitiendo subir o bajar el volumen, cambiar de estación o tema y cambiar la fuente de sonido. Esto se asocia con la pantalla multimedia que se ubica en la consola central, que es una tablet insertada en el medio del torpedo. Literal.

Esta pantalla de 7 pulgadas permite reproducir CD, MP3, Bluetooth, USB, tarjetas de memoria SD y emparejar nuestro smartphone mediante MirrorLink. La versatilidad de funcionamiento no es agradable, como sucede en todos los modelos de la marca nipona. Tarda en responder, no es simple de comandar y para acceder al slot de la memoria SD o para introducir un CD se debe desplegar la pantalla. Un sistema que, con el tiempo, dudamos de su durabilidad.

Debajo del equipo de audio se ubican dos toberas de climatización, y más abajo se emplazan los comandos del aire acondicionado. Manual, sin climatización automática. Creemos que, por lo menos, debería llegar con climatizador automático monozona. Vehículos de un valor mucho más accesible lo ofrecen.

Por delante de la selectora de la caja automática CVT encontramos un pequeño portaobjetos (con una tapa negra en posición vertical que parece estar escondiendo algo) y una toma de 12v.

¿Detalles del interior que nos gustaron? La gaveta retráctil a la izquierda del conductor (ideal para monedas o llaves), el posavasos retráctil del lado del acompañante y los pequeños espacios portaobjetos en la consola central, al costado del freno de mano (para el celular y un posavasos). De todas maneras, creo que todavía siguen faltando lugares para ubicar cosas de mayor tamaño.

En habitabilidad, el Yaris es de lo mejorcito del segmento B, por no decir el más espacioso de todos. Las plazas traseras tienen un interesante espacio prudencial para las piernas, permitiendo que (gracias a su ancho también generoso) puedan ubicarse cómodamente tres personas adultas. Un detalle no menor es que el piso de la segunda fila de asientos es completamente plano, evitando quitas de volumen por el falso túnel de transmisión central.

Estas plazas cuentan con el equipamiento correcto de seguridad: tres cinturones inerciales de tres puntos, tres apoyacabezas y ganchos ISOFIX para la sujeción de sillas de niños. El respaldo permite ampliar la capacidad del baúl mediante un formato 60/40.

Y en este ámbito el espacio también es bueno. El baúl del Yaris tiene una capacidad de 326 litros, una medida correcta dentro del segmento donde compite. La rueda de auxilio está ubicada en el piso del compartimiento, y exactamente igual que las cuatro titulares, tanto en tamaño como en calidad.

COMPORTAMIENTO

El Toyota Yaris llega a la Argentina con una única motorización naftera, ya conocida en el Etios. Es una 1.5 16v Dual VVT-i de 107cv, asociada únicamente a una caja automática CVT de 7 marchas simuladas y tracción delantera.

Sorprende la decisión de la marca de no ofrecer variantes manuales, pero se alínea con dos conceptos simples: la cantidad limitada de unidades que planifican importar y la eliminación de las versiones manuales de las variantes más equipadas del Etios en Brasil (ver nota).

El motor funciona muy bien. Es ágil, responde con soltura y hace que el Yaris se comporte de una manera muy versátil en la ciudad. La dirección eléctrica es más precisa que la del Etios, y se eliminó el vicio de su hermano que hace “no volver” la dirección al centro, teniendo que corregir constantemente la trayectoria. En el Yaris eso no pasa.

Lo que sí es típico de auto nipón citadino es su configuración de suspensiones, seteada más hacia la rigidez que hacia el confort. No es tan “durito” como el Etios, pero tampoco absorbe tan bien como el Corolla. Las llantas no muy grandes (y los neumáticos con un perfil promedio) ayudan a que no se sienta tan rebotón.

Lo que no ayuda en nada es la seguridad en general. El Yaris llega apenas con doble airbag y ABS con EBD. Tomando en cuenta que existen vehículos mucho más accesibles que ya ofrecen ESP de serie, debería haberlo incorporado. O por lo menos, más bolsas de aire hasta equiparar las 6 o 7 que ofrece la competencia. Calculamos que en los próximos meses lo tendrá que sumar, contemplando que a partir del 2018 todos los autos comercializados en Argentina deberán contar con ESP de serie y el Corolla lo incorporará más pronto que tarde.

En consumos el Yaris es correcto. En ciudad transita 10km/l en promedio, mientras que en ruta a 120km/h realiza 13km/l. El tanque, de 42 litros, resulta medio escaso y nos hace creer que consume mucho más de lo que realmente gasta.

La caja CVT no nos resultó tan tediosa como otras opciones contínuamente variables. En este auto se la nota correcta, con poco patinamiento y una sincronización con el motor correcta. En comparación, elegimos esta CVT antes que la anticuada automática convencional de 4 marchas del Etios. Aunque, lo volvemos a repetir, faltaría una opción manual.

CONCLUSIONES

Toyota Argentina comercializa el Yaris S 1.5 CVT a un precio de $355.000, con una garantía de 3 años o 100.000 kilómetros. Carísimo. No se si cabe otro término. Pero existe un por qué.

El Yaris cuenta con un arancel de importación que ningún vehículo de la competencia lo sufre: el impuesto del 35% por ser un vehículo producido fuera de Argentina, Mercosur o México. Esto eleva demasiado el precio, ubicándolo al mismo precio de un Corolla XLI CVT y muy por encima de los precios de un Ford Fiesta Powershift, o un Chevrolet Sonic LTZ.

Pero me gustaría poner el énfasis en un detalle peculiar. Si bien el Yaris tributa un 35% adicional, el Etios no lo hace, pero el precio de la versión Platinum AT es sólo $50.000 más accesible. Esa diferencia es de apenas un 15% sobre los $300.000 del Etios, y tomando en cuenta que no tributa ese impuesto… ¿A dónde se fue el 20% restante?

Si entendiste el razonamiento y claramente pensaste en que algo no está bien en el posicionamiento del Etios, es tiempo de que mires el Yaris. Seguramente vas a encontrar cosas más equipadas y lindas que este modelo, pero tener un Toyota se ve a largo plazo: en el servicio de postventa, la confiabilidad y el alto valor de reventa.

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About The Author
Fede Peralta Pahor
Fede Peralta Pahor

Fanático de los autos desde uso de razón, aprendí a decir “mamá y papá” luego de decir “auto”. Gracias que sé que en un partido de fútbol hay 22 jugadores en la cancha. Seguro alguien me lo comentó.

Partícipe en la industria hotelera, relacionista público y periodista desde los 17 años, participé como administrador y organizador de los Clubes de Autos más importantes del país. Todos fundidos, del primero al último.

En 2010 nació Automoov, mi cable a tierra en Argentina que logró sumar adeptos en muy poco tiempo y hoy se consagró como uno de los tres principales medios de noticias sobre autos.